Dos estudios alertan sobre la degradación laboral y la desprotección de los trabajadores

Dos estudios alertan sobre la degradación laboral y la desprotección de los trabajadores
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Nuevos informes de CEPA y del Centro Atenea advierten sobre la reconfiguración de la estructura del empleo -sin relación de dependencia, con menos derechos y bajos ingresos- y sobre los riesgos que implican los proyectos de reforma laboral.

 Los proyectos de reforma laboral enviados por el Gobierno al Senado proponen bajar varios escalones en el proceso de degradación del empleo y desprotección de los trabajadores. Así lo advierten dos análisis, elaborados por el Centro de Economía Política Argentina y el Centro Atenea, que repasan además la reconfiguración de la estructura del empleo en los últimos dos años. Estos estudios señalan que la figura de un Fondo de Cese Laboral facultará a los empleadores para desvincularse de su responsabilidad de pagar una indemnización por los despidos sin causa, abriendo a la vez una puerta a un modelo similar al de las AFJP. También cuestionó la propuesta de las “prácticas formativas” para los jóvenes, por constitución, otra forma de trabajo precarizado.

El CEPA, que se realizó desde diciembre de 2015 a febrero de 2018 se creó, según los datos oficiales, 345,449 nuevos empleos “registrados”. Sin embargo, el 85,3 por ciento de esos nuevos puestos correspondieron a monotributistas, empleados estatales y asalariados / as de casas particulares. En contraste, en los dos últimos años del gobierno kirchnerista sólo 8 de cada cien empleos creados fueron monotributistas; el sector privado generaba el 28 por ciento del empleo. Hoy son monotributistas 53,2 de cada cien nuevos empleados, mientras que el sector privado genera el 14,7 por ciento de los nuevos trabajos. De esta manera, lo que se ve en un proceso de degradación interna del trabajo: la pérdida de puestos de trabajo formales a la marca a la industria, el sector productivo con los salarios más altos,

La precariedad del empleo monotributista puede medirse por los derechos de los que carece, marca el CEPA: un monotributista no tiene empleador, ni la seguridad laboral -emite facturas mensuales por la “venta” de sus servicios-, ni vacaciones pagas, ni aguinaldo. Al no haber empleador, no existe quién haga negocios patronales, con lo que un crecimiento del monotributismo desfinancia a la Anses. En casi todos los casos, los monotributistas se jubilan con la mínima. Y queda afuera de los sindicatos, sin representación para el derecho por sus derechos.

“La habilitación de las llamadas” prácticas profesionales “va en el mismo sentido”. Tenemos el antecedente de las pasantías, que, habilitada como figura legal en los 90, fue algo muy nocivo porque abrió la puerta a la que se contrató de cualquier manera. Es la vía a la precarización más absoluta “, definición Hernán Letcher, titular del CEPA.

“Casualmente, en ellas se promovió como hoy una ‘asignación estimulo’ no remunerativa. Ahora se extiende de algún modo el contrato a prueba a un año, pero además sin aportes ni contribuciones. Es decir, mientras dura la práctica formativa el trabajo puede terminar sin costo la relación laboral “.

En su informe, el Centro Atenea enfocó el proyecto que habilitó la creación de un Fondo de Cese Laboral. “Esto se refiere a la paulatina desaparición de las indemnizaciones por despido, lo que devela la intención de que el trabajador posea su libre disposición y el costo de la fuerza de trabajo”, señala.

Para el Centro Atenea, este punto “es, tal vez, el alcalde recuperado y anónimo del sector empresarial desde la creación de la Ley de Contrato de Trabajo (1974)”. “El Fondo faculta al empleador a desvincularse de su responsabilidad de abonar la indemnización y se dejó al trabajador en una situación de emergencia respecto de la Seguridad laboral”.

“Por otro lado -continúa el análisis-, se establece la posibilidad de capitalizar estos fondos, creando nuevas entidades financieras, similares a las AFJP, manejadas por el Instituto Administrador del Fondo de Cese Laboral Sectorial. El proyecto habilitó al trabajador, una vez que le notifica su despido, opta por cobrar de forma parcial y periódica, dejando una disposición libre del Instituto la capitalización de su saldo pendiente. Si bien, se puede obtener una ganancia para el trabajador, que podría tomar parte de esa ‘capitalización y ahorro’ al jubilarse o al renunciar, lo cierto es que en el caso de los despidos se transforma en el signo de mayor precariedad laboral que registrar normativa en nuestro país “.

Al pasar revista a los cambios en el cálculo de las indemnizaciones, el CEPA enumera el proyecto excluye el complemento anual complementario, las horas extraordinarias, las comisiones, los premios o bonificaciones, las compensaciones de gastos y todo otro rubro que se ocupa de la periodicidad mensual normal y habitual. “Casualmente, hace solo unos días atrás, el titular de Techint, Paolo Rocca, mencionó que ‘hay que tener en cuenta las empresas la posibilidad de crecer, pero también reducir cuando es necesario, porque no estamos con una rigidez que perjudica’” , cita el informe. “La propuesta evidentemente se hace eco del reclamo”.

El análisis de Atenea concluye que estas modificaciones en la normativa relativa al trabajo “apuntan a precarizar el sistema de relaciones laborales argentinas. En el plano legislativo, normativo y judicial se trata de degradar los derechos del trabajo, los derechos protectores que funcionan como ‘equilibrio’ de una relación que entra en la desigualdad entre el capital y el trabajo. El camino hacia la individualización de la relación laboral deteriorada, hasta su desaparición, la capacidad de negociación del trabajador “.

Fuente: www.pagina12.com.ar