Massot casi termina a las trompadas con Moreau y Filmus
Los tuvieron que separar en el recinto en medio del debate por el Presupuesto. Se repartieron banderitas de EEUU.
El jefe de bloque del PRO, Nicolás Massot, tuvo que ser separado por sus colegas para no terminar a las trompadas con los diputados kirchneristas Daniel Filmus y Leopoldo Moreau, en medio de la escandalosa sesión en la que se debate el Presupuesto 2019.
Después de presenciar los incidentes que se sucedían en la plaza, un grupo de diputados liderados por Leoandro Grosso (Movimiento Evita), Mayra Mendoza (FpV-PJ), Gabriela Estevez (FpV-PJ), Gabriela Cerrutti (FpV-PJ) y Nicolás Del Caño (Izquierda) acordaron ir al recinto a pedir la suspensión de la sesión.
Pronto se repitió la escena de diciembre, sólo que esta vez el que presidía la sesión era el radical Luis Petri, vicepresidente de la Cámara, y se sorprendió cuando los opositores se le avalanzaron contra el estrado pidiéndole suspender la sesión por represión.
Creía que era una escena más de sorna kirchnerista, como la de unos minutos antes, cuando Mendoza y Horacio Pietragalla habían repartido banderitas de Estados Unidos entre sus colegas de Cambiemos y Luana Volnovich, también de La Cámpora, reposó una gigantografía de Christiane Lagarde en el centro del recinto y logró posar para las cámaras con la macrista Cornelia Schmidt Liermann. La había llevado al palacio Victoria Donda y lo retiró la radical jujeña Gabriela Burgos, sin temor a las fotos.
Emilio Monzó vio el desmadre en desde su despacho y corrió al recinto a tomar el control de la sesión, pidió silencio pero fue imposible. Sólo Ezequiel Fernández Langan, cercano a Marcos Peña, buscaba negociar con los rebeldes para que la situación no pase a mayores. Pero se la hizo difícil el radical Luis Pastori, que se negó a concederle la palabra a los opositores e insistía en leer su discurso haciendo oídos sordos al griterío.
Los opositores merodeaban el recinto repartiendo insultos, los de Cambiemos y el peronismo se mantenían en sus bancas y Nicolás Massot se paró, se acercó al centro del hemiciclo y empezó a intercambiar gestos hacia el sector del kirchnerismo. Invitaba a resolver “afuera” un problema a Moreau, que se hacía el distraído, sentando en su banca.
El jefe del PRO lo había escuchado vincular la represión policial con su familia, una chicana repetida que alude a Vicente Massot, tío del diputado y ex dueño del diario La Nueva Provincia, que fue a Tribunales investigado por la muerte de obreros gráficos durante la dictadura y quedó absuelto en Casación en 2016.
En un marco de gritos y amenazas, Daniel Filmus lo miró de lejos a Massot, y se fue acercando lentamente con el clásico gesto amenazante de “qué te pasa” y cuando lo tuvo enfrente la discusión subió de tono, ninguno levantó la mano pero la escena fue suficiente para que se acercaron unos y otros a ponerse cara a cara, con forcejeos y amenazas repartidas.
No faltaron sobreactuaciones como las de Waldo Wolf, del PRO, que se llevó del hombro a Massot para evitar una escena de pugilato que nunca había llegado. El diputado macrista Fernando Iglesias provocó la ira de los diputados kirchneristas al filmarlos de frente con su celular. Mayra Mendoza pedía a los gritos que se suspendiera la sesión.
Pero el tumulto fue suficiente para que Monzó pidiera cuarto intermedio, se acercara y llevara a los jefes del bloque a una mini reunión, detrás del estrado principal, tiempo suficiente para que los protagonistas de la riña se descargaran por twitter.
“El diputado Massot le grita al diputado Moreau que salga afuera del recinto para pelear”, posteó Filmus, que también debió ser tomado de los brazos por sus compañeros. “Mirá Filmus, mi honor (y sobre todo el de mi familia) no tiene precio como el de Moreau; el mío tiene valor, y es infinito. Siempre lo defenderé, de la forma que lo amerite. La hombría, al igual que la cobardía de Moreau, son ambas democráticas. Solo son diferentes”, respondió el jefe del PRO.
El radical K no se hizo cargo de la pelea, cuidadoso de no volver a protagonizar un video hostil, como cuando recibió un cachetazo de Monzó en la frustrada sesión de la reforma previsional.
El presidente de la Cámara quiso retomar la sesión pero Agustín Rossi lo frenó. “Nosotros no estamos de acuerdo con continuar la sesión, porque es una irresponsabilidad que mientras afuera se está reprimiendo a ciudadanos argentinos que se están manifestando, nosotros hagamos oídos sordos sin mirar lo que está sucediendo afuera”, planteó.
Andrés “Cuervo” Larroque llegó a paso de héroe con la cara ensangrentadas por su enfrentamiento con la policía, se sentó en la banca de Rossi y habló tranquilo. “La policía se está ensañando con los diputados. Están haciendo las cosas mal hace mucho tiempo. Este presupuesto está siendo tratado de urgencia y por exigencia del FMI. No hay condiciones para sesionar. Salimos a la calle para evitar la represión”, describió.
La puntana Ivana Bianchi, que había dado quórum, se hizo cargo de haber “habilitado la sesión”, pero se sumó al pedido para suspenderla. La massista Graciela Camaño, con voz calma, respaldó sus argumentos, Del Caño aullaba a a viva voz y Monzó, rápidos de reflejos, no pidió una moción para definir el asunto por voto electrónico, temeroso de no tener la mayoría.
Los del peronismo federal estaban en sus bancas pero nadie en Cambiemos sabe definir cuándo ayudan y cuándo no. Optó por pedir un cuarto intermedio de media hora y reunirse con Marcelo D’Alessandro, secretario de Seguridad de la Ciudad, quien les informó que había 18 detenidos y que seguirá su operativo desde el salón de honor de la Cámara.
La sesión continuó como si nada, con Pastori terminando su discurso y la mitad de los kirchneristas fuera de sus bancas y ya sin riesgos de desborde. Monzó se quedó tranquilo. Por ahora.
Fuente: www.lapoliticaonline.com
