Samaniego: “El diputado Ricardo Carbajal naturalizó la violencia”
Luego de los disturbios ocurridos en medio de una carrera hípica clandestina en Pirané, el diputado provincial Agustín Samaniego manifestó que “la oposición política formoseña defiende la ilegalidad”.
Primeramente, indicó que desde la oposición “se muestran hipócritamente preocupados por la “paz social” cuando casi su forma de hacer política, es la de generar o azuzar conflictos de todo tipo entre formoseños e incluso tirando piedras, algo que está constatado en un video”.
En cuanto al tratamiento de esta situación en la Legislatura, Samaniego adelantó que “será tratado en el recinto, ya que el diputado Carbajal sabía que estaba en un predio no habilitado y en un acto no autorizado”. “Cometía un acto de violencia hacia un policía muy joven, por lo que debe responder a la justicia por sus actos”, aseveró.
Samaniego opinó que “los funcionarios públicos debemos ser incondicionalmente respetuosos de la ley y de las instituciones. Nuestras prerrogativas como diputados nunca debemos creer que se convierten en privilegios. Nunca debemos creer que estamos por encima de la ley. Si en caso somos testigos de un hecho ilegal tenemos, no solo la posibilidad, sino la obligación de denunciarlo. Nuestras presencias avalan. Nuestra presencias deben actuar de garantía para la ciudadanía de cumplimiento de las leyes, que por otro lado también, corresponde conocer”
Según el legislador provincial, “Esto se plantea como una interna, pero la realidad es que el intendente Zaragoza ya se pasó a Cambiemos y promovió un hecho ilegal, que el Estado debe evitar”. “Es muy lamentable lo que está sucediendo y lo peor es que la oposición formoseña cree que están actuando de manera correcta, cuando no es así. Viven en un micromundo”, argumentó.
Concluyó diciendo que “la política es cosa seria. No es para mentir ni descalificar. La voluntad y la valentía política no se demuestran vanagloriándonos de estar al margen de la ley. Se demuestra siendo esclavos de ella, y obedeciendo el mandato que nos otorga el pueblo. La ciudadanía nos mira atentamente. Mide la responsabilidad de nuestros actos y la sobriedad de nuestras decisiones. No acepta la “política del vale todo”. Condena el engaño y la doble vara. Tampoco admite a la difamación y la mentira como propuesta política”.
